En el mediodía de ayer viernes, una abuela de 73 años recibe el llamado telefónico de una joven que dice ser su nieta Sofía, contándole que su mamá estaba en el banco, que se venía un corralito, y necesitaba saber el número de serie de los dólares que ella tenía.
Ella le responde que eso no se lo iba a decir, sin embargo una hora y media más tarde, se hace presente en su domicilio un hombre a quien no conoce, que le manifiesta que era amigo de Sofía y venía a buscar los dólares.
La jubilada le entrega al desconocido la suma de 30.000 dólares, 500 euros y 12 libras.
Horas más tarde se dio cuenta que había sido estafada y radicó la denuncia en la DDI San Nicolás.
Debemos explicarles a nuestros mayores que corten cualquier llamada que les despierte dudas.