Pablo Cattoni, director institucional de Sidersa, disertó hoy en la reunión plenaria de las Comisiones de Presupuesto y Hacienda, de Economía Nacional e Inversión y de Legislación General del Honorable Senado de la Nación que debatió el proyecto de ley en revisión sobre el régimen de incentivo para grandes inversiones en nuevas industrias (Súper RIGI).
En este ámbito, defendió a esta política pública como una herramienta clave para atraer inversiones productivas al país, pero propuso modificaciones concretas para asegurar que ese capital se traduzca en desarrollo de proveedores y empleo local.
Desde la experiencia de estar desarrollando el primer (y hasta el momento único) proyecto de carácter industrial en obtener la aprobación en el RIGI, manifestó la necesidad de introducir modificaciones que permitan corregir oportunamente al régimen para seguir perfeccionándolo y así multiplicar su impacto positivo en el entramado productivo nacional.
A través de una inversión de 300 millones de dólares, Sidersa está construyendo una planta siderúrgica integrada de última generación, la primera desarrollada desde cero en el país en más de 60 años y que se convertirá en la más moderna del mundo en el momento de su inauguración, prevista para principios de 2028.
La compañía optó por contratar proveedores nacionales para trabajar en el proyecto, a excepción de la compra de la maquinaria que no se produce en el país. Hoy trabajan más de 750 personas en la obra, a partir del trabajo que realizan ocho empresas argentinas, que a su vez subcontratan una amplia red de proveedores y prestadores de servicios.
Según el directivo, “el RIGI es sin dudas una de las políticas públicas más relevantes que se definieron en los últimos años para fomentar el ingreso de capitales para dinamizar la economía argentina”. Sin embargo, entiende que debe profundizar en uno de sus objetivos prioritarios, como lo es el fomento al desarrollo de las cadenas de producción locales asociadas a los proyectos de inversión.
El eje central del planteo de Sidersa apunta al artículo del proyecto en debate que fija un compromiso mínimo de contratación de proveedores locales equivalente al 20% del monto de inversión. La compañía propone que ese porcentaje se aplique exclusivamente a bienes transables —y no a obras o servicios, que, según explicó Cattoni, “se dan naturalmente” con la mano de obra de los proyectos— y que se elimine la condición de que la oferta local esté “en condiciones de mercado en cuanto a precio y calidad”.
Esta condición resulta difícil de cumplir cuando existen asimetrías generadas por el propio RIGI: mientras un proyecto adherido puede importar productos terminados sin aranceles, esos mismos productos pueden provenir de economías que, además, subsidian sus exportaciones.
Al mismo tiempo, una empresa argentina que produce localmente debe importar los insumos necesarios para fabricar ese mismo bien pagando aranceles y tasas. Esta combinación puede generar una brecha superior al 25% entre el producto importado y el nacional de igual calidad, haciendo imposible competir en igualdad de condiciones, aun cuando la empresa argentina opere con los mayores niveles de eficiencia posibles.
Sidersa también planteó la necesidad de que los proyectos adheridos al régimen informen con anticipación y públicamente el detalle de sus futuras contrataciones, para que los proveedores locales puedan prepararse con tiempo para satisfacer la futura demanda.
Cattoni cerró su exposición poniendo a disposición de los legisladores la experiencia de Sidersa para seguir perfeccionando el régimen: "Debe evitarse que los incentivos que brinda el régimen terminen reemplazando producción argentina por importaciones subsidiadas. La experiencia del proyecto de inversión de Sidersa demuestra que es posible".
Acerca de Sidersa
Sidersa es una compañía siderometalúrgica argentina con más de 70 años de trayectoria, referente en soluciones para la industria en el mercado local. Desde su complejo industrial en San Nicolás de los Arroyos, uno de los más modernos de América Latina, abastece a más de 2.000 clientes de sectores como energía, minería, agro e industria automotriz, entre otros.