El Ministerio Público Fiscal (MPF) formalizó un pedido de 10 años de prisión para el exjuez federal de Rosario, Marcelo Martín Bailaque, en el marco de una investigación por presunta corrupción estructural, prevaricato, extorsión y lavado de activos.
Un terremoto institucional sacude a los tribunales de Rosario. El ex juez federal Marcelo Martín Bailaque quedó en las puertas del juicio oral y el próximo miércoles se someterá a la audiencia de control de acusación en una causa que los fiscales definen como un reflejo de la "corrupción estructural" dentro de la Justicia Federal local.
El Ministerio Público Fiscal adelantó que solicitará una pena cercana a los 10 años de prisión, inhabilitación perpetua y multas económicas.
La hipótesis de la fiscalía es demoledora: sostiene que el ex magistrado mantuvo estrechos vínculos con el entorno del capo narco Esteban Lindor Alvarado, lo que habría servido para freezar y demorar investigaciones clave durante las etapas más sangrientas del narcotráfico en la región. El abanico de delitos imputados a Bailaque estremece: prevaricato, abuso de autoridad, extorsión, allanamientos ilegales, recepción de dádivas y lavado de activos.
En el banquillo de los acusados no estará solo; también será juzgado el contador Gabriel Mizzau, apuntado por ser el eslabón profesional que conectaba de manera simultánea al ex juez con las empresas de la red de Alvarado. Cabe recordar que Bailaque dio un paso al costado y renunció a su cargo en 2025 jaqueado por el avance de las pruebas en su contra, y actualmente aguarda el debate bajo el régimen de prisión domiciliaria.
Y todo lo que falta sumarle al juez corrupto y sus conexiones en San Nicolás con otro juez como indican, Villafuerte Ruso, y claro, no puede faltar el ex juez de la dictadura, Marchetti, otro cómplice aseguran en los pasillos de la justicia federal.
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