La amenaza recibida por el intendente de Ramallo, Mauro Poletti, no es un hecho menor. No puede naturalizarse. No puede convertirse en una anécdota más de esas que pasan por las redes sociales, se comentan durante unas horas y después quedan en el olvido.
Desde el Municipio repudiaron el episodio y expresaron su preocupación. Y desde Nuestro Medio hacemos lo mismo, pero con absoluta contundencia: repudiamos cualquier amenaza, cualquier mecanismo de intimidación y cualquier intento de condicionar mediante el miedo a quien ocupa una responsabilidad institucional.
Las circunstancias que rodean la llamada deberán ser determinadas por la Justicia. Entre las hipótesis que se investigan aparece la posibilidad de que el llamado haya sido realizado desde un teléfono celular presuntamente hackeado en San Nicolás.
Si esa hipótesis se confirma, estaremos frente a algo todavía más grave.
Porque detrás de una amenaza no hay solamente un mensaje. Hay una intención. La intención de amedrentar, de condicionar, de generar miedo. Y si para hacerlo se utilizan líneas telefónicas de terceros, además se involucra y se pone en riesgo a personas que pueden no tener absolutamente nada que ver con el asunto.
¿Quiénes están detrás?
No lo sabemos. Y no vamos a afirmar aquello que todavía debe ser investigado.
Pero sí tenemos derecho a preguntarnos.
Porque ya hubo en San Nicolás episodios de características similares. Y cuando determinados mecanismos empiezan a repetirse, cuando aparecen amenazas, operaciones y mensajes que buscan instalar temor, la sociedad tiene derecho a exigir respuestas.
Pensar no es afirmar. Sospechar no es acusar. Investigar es una obligación.
Y que quede claro para aquellos que rápidamente aparecen para defender lo indefendible: no vamos a callarnos.
Nos preocupa, además, la utilización de las redes sociales como escenario para celebrar, banalizar o disfrutar de una amenaza. Repudiamos especialmente la conducta de quienes, bajo el rótulo de "influencers" o comunicadores, encuentran entretenimiento donde debería existir preocupación y responsabilidad.
Porque si una amenaza contra un intendente se convierte en motivo de diversión, ¿qué clase de sociedad estamos construyendo?
¿En qué momento algunos entendieron que amenazar, hostigar o violentar al otro puede transformarse en contenido?
Y todavía hay algo peor: pretender convertir ese comportamiento en una plataforma para construir poder, notoriedad o aspiraciones políticas.
No, señores. La política no es esto.
La política no se hace amenazando.
La política no se hace desde las sombras.
La política no se construye hackeando teléfonos, amedrentando adversarios o disfrutando del miedo ajeno.
La política se hace dando la cara, discutiendo ideas y sometiéndose a la voluntad popular.
Los que necesitan amenazas para hacerse escuchar ya perdieron el debate antes de empezarlo.
Desde Nuestro Medio nos solidarizamos con Mauro Poletti y con su familia. Nos ponemos a disposición para aquello en lo que podamos colaborar y esperamos que la investigación avance hasta determinar quién o quiénes fueron responsables de este episodio.
No queremos volver a una sociedad donde la violencia sea una herramienta política.
No queremos dirigentes condicionados por el miedo.
No queremos ciudadanos amenazados por pensar diferente.
No queremos periodistas amedrentados.
No queremos instituciones sometidas a intereses particulares.
Y mucho menos queremos que algunos cobardes, escondidos detrás de una pantalla, un teléfono ajeno o una identidad que no muestran, crean que pueden decidir cómo debemos vivir los demás.
No nos van a hacer vivir con miedo.
Porque mientras algunos eligen reptar entre las sombras, nosotros elegimos mirar de frente.
Reptan los que se arrastran. Nosotros volamos.
Y desde arriba, señores, muchas veces se ve aquello que quienes operan en las sombras creen que nadie puede ver.