martes 11 de agosto de 2026 - Edición Nº2806

Política | 10 ago 2026

Apostar a valores

Club Somisa mira hacia el futuro: un estadio para la comunidad que inspira a proyectar al club como se proyecta una ciudad

Un club que crece y engrandece a una ciudad representa mucho más que una entidad deportiva: es el motor social, cultural y de arraigo que une a generaciones enteras y forja la identidad misma de toda la comunidad


Hay obras que se explican por sus dimensiones. Y hay otras que, además, permiten entender hacia dónde quiere ir una institución. El proyecto que el Club Somisa tiene entre manos pertenece a esta segunda categoría.

La construcción de un estadio cubierto con capacidad para 4.500 espectadores no representa solamente la incorporación de una nueva infraestructura deportiva. Es, en buena medida, una apuesta por el futuro del club, por sus disciplinas, por su gente y por la posibilidad de generar un espacio que trascienda la competencia y se convierta también en escenario de encuentros, espectáculos y acontecimientos de la ciudad.

La iniciativa contempla una inversión aproximada de tres millones de dólares, que será afrontada con recursos propios. El comienzo de los trabajos está previsto para enero próximo y el plazo estimado de ejecución es de entre tres y cuatro años.

El lugar elegido también habla de la dimensión del proyecto. El nuevo complejo se levantará camino al sector náutico, sobre el lado izquierdo, en un predio de ocho hectáreas donde actualmente funciona el espacio destinado a la práctica de tiro con arco. Allí se desplegará una infraestructura pensada para concentrar buena parte de la actividad deportiva del club.

El corazón del proyecto será una cancha principal con capacidad para recibir a 4.500 espectadores. Allí tendrán lugar las competencias deportivas, pero también podrán desarrollarse shows artísticos y otros acontecimientos de convocatoria masiva. A sus costados habrá dos espacios auxiliares destinados a entrenamientos, sin tribunas, que permitirán ampliar las posibilidades de uso cotidiano de la infraestructura.

Básquet, handball, vóley y futsal, entre otras disciplinas, tendrán allí un nuevo escenario para entrenar y competir. Pero la apuesta va más allá de sumar metros cuadrados o mejorar las condiciones para la práctica deportiva: se trata de crear un espacio capaz de acompañar el crecimiento de las distintas actividades y, al mismo tiempo, fortalecer la vida institucional.

Porque un club no se define solamente por sus instalaciones. También lo hace la gente que las ocupa, las disciplinas que sostiene, los chicos y jóvenes que entrenan, las familias que acompañan, los deportistas que compiten y quienes encuentran en esas paredes un lugar de pertenencia.

En ese sentido, la magnitud de la inversión adquiere otra dimensión. Somisa no está pensando únicamente en resolver una necesidad presente, sino en construir una herramienta para los próximos años. Una infraestructura que permita que nuevas generaciones encuentren más posibilidades para practicar deporte y que las distintas disciplinas puedan desarrollarse bajo mejores condiciones.

El proyecto, según se plantea, tendrá como referencias al Gimnasio Municipal de Pergamino y a Rosario Arena Sports. La propuesta busca alcanzar una escala y una funcionalidad acordes con esa mirada: un espacio moderno, versátil y preparado para recibir tanto actividad deportiva como espectáculos.

La obra tendrá además una particularidad en su ejecución. El primer paso será el armado de las canchas y, posteriormente, se avanzará con los cerramientos, previstos en vidrio y chapa. Es decir, el estadio irá tomando forma progresivamente, en un proceso que demandará varios años y que modificará de manera significativa aquel sector del predio.

Tres millones de dólares y entre tres y cuatro años de trabajo hablan de una apuesta de largo aliento. Pero detrás de esos números hay algo más difícil de medir: la decisión de un club de invertir en sí mismo.

El nuevo estadio será, cuando esté terminado, una construcción de grandes dimensiones. Pero su verdadero valor estará en lo que ocurra adentro. En las competencias, en los entrenamientos, en los encuentros, en los espectáculos y en la cantidad de historias que allí puedan comenzar.

Somisa proyecta así mucho más que un techo para sus canchas. Proyecta un lugar para seguir creciendo. Un espacio que reúna a sus disciplinas, que convoque a su comunidad y que permita pensar al club con una mirada puesta varios años hacia adelante.

Porque, en definitiva, la identidad de un club también se construye de esta manera: conservando lo que lo hizo crecer, invirtiendo en el presente y dejando preparado el terreno para quienes vendrán.

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