De acuerdo con el Relevamiento de Precios Minoristas, que realiza el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), durante junio los precios de los distintos cortes de carne vacuna prácticamente no registraron variaciones. Sin embargo, la caída del consumo sigue impactando fuerte en el sector, según sostienen desde las carnicerías locales.
“Los precios están estables; hace más de un mes que los precios no varían, ni los de la carne ni los del pollo ni los del cerdo. Pero bajó notablemente el consumo, la gente no compra nada”, comentó el referente de una carnicería céntrica.
Actualmente, el kilo de pulpa o asado de ternera al mostrador ronda los $20.000 o $21.000. El pollo está a $70.000 el cajón y al público ronda los $4800 el kilo, mientras que el cerdo tiene un valor de entre $8000 y $9000 el kilo según el corte. “El consumo cayó entre un 35 y un 40%, hace cinco meses que venimos con esta caída”, destacó el entrevistado.
Al observar la evolución del consumo de carnes en los últimos años se aprecia una tendencia descendente en el consumo per cápita de carne vacuna, mientras que las carnes aviar y porcina muestran trayectorias crecientes o, en el caso del pollo, relativamente estables.
Esta evolución responde, en parte, a una cuestión de oferta, pero también a una relación de precios relativos cada vez más favorable para estas dos proteínas.
En efecto, con el equivalente al precio de un kilo de carne vacuna es posible adquirir aproximadamente dos kilos de carne porcina y casi cuatro kilos de carne aviar, lo que incrementa significativamente su competitividad frente a la carne vacuna.
Mientras que en 2021 el consumo promedio de carne vacuna alcanzaba los 49,2 kilos por habitante por año, actualmente se ubica en 47,4 kilos, es decir, cerca de dos kilos menos por persona.