jueves 16 de julio de 2026 - Edición Nº2780

Política | 16 jul 2026

Los mundiales son políticos

Argentina y el valor de una bandera

11:00 |No fue un partido más. La Scaloneta le hizo olita a la censura selectiva de no mostrar la bandera que incluya a Las Malvinas, y deja al "mapita" de las Malvinas lejos de toda discusión colectiva. Las Malvinas son argentinas, pese a Milei y Cía


Otro Mundial, casi con mayúsculas, y otro triunfo épico, no casi épico como mencionan por ahí que conmueve a todo el pueblo argentino. No fue un partido más y mucho menos para no darle lugar a la emoción por la brillante exhibición de la Argentina de éstos muchachos argentinos, Lionel Messi y Scaloni.

El mismo sentiminento lo tuvieron los mismos futbolistas que se apegaron a ese discurso a rajatabla antes de jugar con Inglaterra pero terminaron mostrando, en medio de un festejo que tampoco fue un festejo más, una bandera escrita con aerosol que porfiaba "las Malvinas son argentinas" y todos acompañaron. 

Nunca tuvo sentido hablar de un partido más y que fuera solo eso. 

Respecto a mostrar la bandera, "Tal vez estuvo mal hacerlo así, públicamente", reflexionó Nicolás Tagliafico, ya más frío ante una pregunta periodística. El lateral probablemente calculó la posibilidad de que la FIFA –increíblemente hipócrita, como siempre– termine imponiendo sanciones tanto a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) como a los jugadores mencionados.

El caso cuenta con un antecedente. Según recuerda acertadamente Clarín, fue en Rusia 2018, cuando los futbolistas suizos de origen albanés Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri festejaron sus goles haciendo con sus manos un gesto evocador del águila bicéfala de la bandera de Albania en el triunfo 2 a 1 ante Serbia.

Eso, que aludió al conflicto por Kosovo –territorio étnicamente albanés que declaró su independencia en 2008, pero que cuenta con un reconocimiento internacional limitado que sigue siendo reivindicado por Belgrado–, terminó con una multa a ambos jugadores y al capitán del equipo, Stephan Lichtsteiner, quien se sumó al acto.

¿Habrá sanciones esta vez?

¿Hicieron mal los jugadores argentinos?

Definitivamente no y la opinión de la FIFA carece de relevancia, sean cuales sean las medidas que disponga.

Los mundiales de fútbol, acaso se presentan como metáforas de guerra. Sin embargo no hay que olvidar el negocio casi tan lucrativo que es el fútbol y los mundiales, como la guerra.

La FIFA es una organización siempre rayana con el escándalo, que sabe de exdirigentes presos por corrupción y colusiones impropias con gobiernos de diverso pelaje –incluso la última dictadura argentina–, y mete o retira la política según su conveniencia del momento.

La excluye cuando Argentina e Inglaterra juegan un cotejo mundialista y viola el principio básico de la libertad de expresión al prohibir el ingreso al estadio a cualquier persona que llevara una bandera o una remera con una "consigna política". Al decir de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que actuó como vocera de ese atropello, no estaba permitido ni siquiera mostrar "un mapita de las islas".

Pero y volviendo a lo que importa:  ¿Consiguió la FIFA consumar la censura? Nooooo, porque es imposible taparles la boca a los miles de argentinos en el Estadio y a todo un país que lo mira por TV.

Así, no pudo evitar que Malvinas haya sido un grito en ese estadio, un sentimiento en cada hogar de la Argentina, un trapo entrado de canuto y, al final de un simple partido de fútbol, la satisfecha convicción de disfrutar en el mismo momento en que sufrían quienes avasallan el derecho nacional. El fútbol es, a veces, la módica revancha de los débiles. Marcelo Falak 

 

Más Noticias