Por: Fabricio Ercoli
En Argentina, el voto femenino fue consagrado por ley en 1947. Estamos a casi 80 años de aquel hito histórico que parecía irreversible, un consenso democrático incuestionable. Sin embargo, desde los sectores ultraconservadores de Estados Unidos, ha comenzado a asomar una propuesta que parecía enterrada en el pasado: el "voto familiar" o la proscripción tácita del sufragio femenino individual.
Siendo que actualmente tenemos un gobierno que muestra una fascinación evidente por importar ideas y debates de la derecha estadounidense, no debe sorprendernos que en los próximos años este tema intente instalarse en nuestra discusión pública. Quizás no llegue de manera frontal, sino a través de propuestas más "leves" o enmascaradas, como la aplicación de un "voto representativo", diseñadas para aliviar el choque cultural inicial y acercarnos sigilosamente a ese sistema.
Para entender por qué surge esta idea extrema, debemos observar una tendencia global que se ha agudizado desde 2016: la creciente y profunda brecha ideológica entre hombres y mujeres.

Los datos son contundentes. Especialmente entre la juventud, las mujeres han incrementado de manera sustancial su tendencia hacia el progresismo o la izquierda. En contrapartida, los hombres han permanecido en una postura más conservadora (o de derecha) relativamente estables. En Estados Unidos, donde la división es principalmente entre un Partido Demócrata (representante del progresismo y liberal en términos sociales) y un Partido Republicano (conservador y tradicional), esta brecha es evidente.
La diferencia entre el voto de hombres y mujeres se ha extendido en los últimos 8 años; pasando de una brecha cercana al 10% a más del 40% en algunos países. Es muy importante remarcarlo, ya que la política no está exenta de matemáticas: si hay una diferencia sustancial entre dos grandes sectores de la población, siempre habrá intentos de un lado por silenciar al otro.
¿Por qué sucedió este quiebre? La pandemia de 2021 actuó como un gran catalizador, generando en las redes sociales un ecosistema de impunidad que favoreció el estallido de violencia, obligando a los usuarios a "elegir un bando". Pero el problema es más profundo, y viene de la fuerte división que se llevó a cabo durante las elecciones de EEUU de 2016, donde los partidos se tomaron fuertemente de la ideología de igualdad de género (tanto a favor como en contra) potenciando así las diferencias entre ambas posturas.
Se puede notar que las mujeres sienten una mayor representación en los partidos progresistas, que han capitalizado las luchas por la igualdad de género y exponen las desventajas que aún sufren, principalmente en el mercado laboral y en la persistente violencia de género. A pesar de los avances de las últimas décadas, la igualdad real sigue estando lejos de los objetivos esperados por organismos como la ONU Mujeres.
Por otro lado, una pequeña parte del sector masculino (especialmente aquellos con pensamiento conservador) se sienten atacados por el movimiento feminista. Según los datos, los hombres jóvenes de hoy apoyan la igualdad de género en porcentajes similares a generaciones anteriores, pero paradójicamente, muestran un rechazo creciente hacia el "feminismo" como movimiento.
Esto se debe, en gran medida, a la difusión de una visión del mundo como un "juego de suma cero": la creencia de que lo que un grupo gana, el otro necesariamente lo pierde. Bajo esta perspectiva (opuesta a la idea de progreso colectivo), los avances de las mujeres son leídos como un retroceso para los hombres. Esto genera una enorme presión sobre un sector masculino que considera que ya carga con las exigencias de autosuficiencia inculcadas históricamente por la sociedad y que esta situación los deja con la sensación de tener que "luchar solos". Así es que a pesar de que ambos lados enfrentan problemas reales en lo social, económico y laboral, las respuestas políticas que encuentran son sustancialmente opuestas.
Es en este contexto de polarización extrema que el "voto familiar" encuentra su nicho. En comunidades profundamente tradicionales, donde ya se utiliza el voto por procuración (un representante vota en nombre de otros), existe una mayor predisposición de las mujeres a permitir que el "padre de familia" ejerza el voto en su representación debido al miedo por las consecuencias que podría generar oponerse. Con esto en consideración, los sectores ultraconservadores buscan nacionalizar y legitimar esta dinámica para la conveniencia de su partido.
Aunque la corriente que promueve abiertamente la eliminación del voto femenino no es hoy una mayoría, la historia nos enseña que ideas marginales pueden convertirse en problemas estructurales si no se abordan a tiempo. Algunos sectores políticos son propensos a fomentar estas ideas de nicho para generar rupturas sociales y posicionarse como los líderes de esa polarización.
Debemos buscar soluciones antes de que este descontento social se vuelva incontrolable. La respuesta no es ignorar el problema, sino enfrentarlo con políticas activas como: Reforzar la protección legal del sufragio individual, impidiendo que se establezcan políticas que debiliten este formato; Educar y concientizar sobre la importancia de expresar los intereses propios y no por medio de referentes; Crear espacios para debatir el sentimiento de "suma cero" que experimentan muchos hombres, demostrando que la igualdad de género puede generar un progreso colectivo que beneficia a toda la sociedad; Y desarrollar programas que alivien la presión de autosuficiencia extrema que pesa sobre algunos hombres, mitigando así el resentimiento y el aislamiento que hoy capitalizan los discursos de extrema derecha.
No podemos dar nuestros derechos por sentados. La amenaza del "voto familiar" es una advertencia de que los derechos conquistados hace décadas deben ser defendidos todos los días. Que no nos sorprenda encontrarnos en los próximos años con ideas que debiliten nuestra manera de ser representados.
Fuentes consultadas para este artículo
El auge del “voto por hogar”: La corriente religiosa que busca revertir el sufragio femenino
Voto familiar y voto por procuración —
Increasingly, It's The Daddy Party Vs. The Mommy Party - Edison Research at SSRS
Gender Splits from the 2008 Democratic Contests - Edison Research
Youth and the new gender divide
U.S. Women Have Become More Liberal; Men Mostly Stable
How the Last Eight Years Made Young Women More Liberal - The New York Times
en Estados Unidos - Contrapunto MX
ESTADOS UNIDOS Y EL MOVIMIENTO CONTRA EL VOTO FEMENINO – El Impacto
https://duke.redivis.com
A Growing Gender Divide Among Young Voters - The Survey Center on American Life
ONU Mujeres
Igualdad de género | Programa De Las Naciones Unidas Para El Desarrollo
Voto familiar y voto por procuración —