martes 21 de abril de 2026 - Edición Nº2694

Política | 21 abr 2026

Acá no hay silencios

El poder que borra: la historia que no pudieron silenciar

16:37 |La historia de Damián Caballero de San Nicolás. De las complicidades, los atropellos, las corrupciones. Los nombres y apellidos


Cuando el poder avasalla, no solo corrompe: también deja huellas. Huellas que, aunque intenten borrarse entre expedientes cajoneados, autos compactados y silencios forzados, terminan saliendo a la superficie.

Porque cuando el Estado deja de cuidar, deja de proteger y se transforma en una maquinaria de intimidación, algo se rompe. Se rompe el pacto básico entre el ciudadano y las instituciones. Y en ese quiebre, lo que aparece no es solo la injusticia: aparece el miedo.

Un miedo que paraliza. Que hace que el vecino dude, que baje la voz, que no denuncie, que mire para otro lado. Un miedo que se alimenta de cada puerta que no se abre, de cada firma que no llega, de cada causa que duerme en un cajón.

El caso de Damián Caballero no es solo un hecho aislado. Es un síntoma. Un espejo incómodo de cómo el poder puede cerrarse sobre sí mismo, blindarse, protegerse, y dejar afuera a quien busca respuestas. A quien insiste. A quien no se resigna.

Le compactaron el auto. Le borraron una herramienta de trabajo. Intentaron desgastarlo, desalentarlo, hacerlo desistir. No pudieron.

Caballero siguió. Fue a la Corte Suprema. Fue a la Legislatura. Señaló nombres, responsabilidades, estructuras. Expuso lo que muchos prefieren no ver.

Y en ese camino quedó en evidencia algo más profundo: cuando la justicia falla, cuando el poder político se recicla y se protege, cuando las decisiones judiciales se desobedecen con impunidad, no estamos frente a errores. Estamos frente a un sistema que se acostumbra a no rendir cuentas.

Pero hay algo que ese sistema no puede controlar del todo: la persistencia.

La persistencia de quienes no se callan. De quienes documentan. De quienes insisten en contar lo que pasa, aunque incomode, aunque moleste, aunque tenga costo.

Este video existe por eso.

Porque hay historias que no quieren que se conozcan. Porque hay verdades que incomodan demasiado. Porque hay silencios que ya no pueden sostenerse.

Y porque si el miedo se vuelve regla, entonces contar se vuelve un acto de resistencia.

Hoy es Damián Caballero.

Sin embargo, la pregunta es más incómoda —y más urgente—:

¿cuántos más hay que no conocemos? ¿Cuántos fueron silenciados antes de poder llegar hasta acá?

Y, sobre todo: ¿hasta cuándo?

Como siempre decimos en Diario la Verdad.  Una historia que merece ser contada y por qué no copiada, por los medios afines a ése poder que mencionamos más arriba. Siempre fieles. 

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