viernes 03 de febrero de 2023 - Edición Nº1521

Política | 14 ene 2023

Depresión

¿Cómo es padecer un episodio depresivo?

Cada vez su diagnóstico es más frecuente, pero ¿reconocemos la gravedad de la enfermedad? ¿Conocemos los posibles síntomas emocionales y físicos? ¿Sabemos cómo acompañar a un ser querido que la padezca?


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cuadros de depresión grave —junto al de ansiedad—, son los trastornos más comunes en el mundo, y aumentaron más del 25% a nivel global durante el primer año de la pandemia de coronavirus.

Cada vez su diagnóstico es más frecuente, pero ¿reconocemos la gravedad de la enfermedad? ¿Conocemos los posibles síntomas emocionales y físicos? ¿Sabemos cómo acompañar y qué no hacer frente a un ser querido que la padezca?

Si no estás tan segura, acá te contamos que la salud mental también se aprende, estás a tiempo.

Es usual escuchar decir: "La depresión es sentirse mal, muy triste, por varios días". Si bien hay algo de cierto ahí, la depresión es algo bastante más complejo que el predominio del sentimiento de tristeza. Los síntomas son muchos y muy variados, y no todas las personas la padecen de igual modo. Formalmente, se dice que para cumplir con el diagnóstico, la persona debe tener síntomas persistentemente por más de dos semanas.

El mejor punto de partida es empezar a considerar a la salud mental como un todo en el que tanto lo físico como lo mental no pueden disociarse.

Entre los síntomas están: la tan nombrada tristeza, la frustración, el agobio, la anhedonia (no ser capaz de sentir placer, goce o disfrute en cualquiera de sus formas), la culpa, la irritabilidad e incluso la ira. 

Es por ello que, comúnmente, la persona no siente placer ni divertimento, y puede experimentar un bajo o nulo deseo sexual, pero también puede tratar de evadir lo que le pasa a través de la práctica obsesiva del sexo.

La persona es consciente de cómo debería reaccionar su cuerpo o cómo debería sentirse frente a tal situación, pero eso no sucede, es como si se hubiese olvidado de cómo se sentía.

Además, es común la tendencia a aislarse, puesto que, si por dentro todo parece estar en caos, lidiar con factores externos y socializar terminan siendo un gran desafío. Sin embargo, en estos casos es prioritario reforzar los vínculos.

Se puede llegar a tener lagunas mentales, problemas de memoria y de atención. La falta de motivación es el plato fuerte, y la autoestima está bajo muchas tensiones y pensamientos que no hacen más que deteriorarla.

Tener un trastorno depresivo se siente como si la persona estuviese encerrada y no hubiese escapatoria.

Otro de los síntomas más nombrados es el cansancio excesivo y la pesadez corporal, que hace aún más difícil llevar a cabo las actividades diarias.

El insomnio o el hipersomnio también es una de las características esenciales: la necesidad de dormir demasiado para evitar los pensamientos fatalistas o no poder dormir a causa de ellos.

Trastornos en la conducta alimenticia, ya sea comer en exceso o comer muy poco. La autoimagen se ve muy afectada y los cuidados para consigo misme ya no son los de antes. Puede pasar que la persona no encuentre la motivación para higienizarse o siquiera levantarse de la cama a lo largo de varios días.

Conductas autodestructivas: estas pueden darse tanto en el pensamiento (decirse a une misme que tiene muchos defectos físicos y no es deseable para nadie, culparse por todo, etc), como sobrepasarlo y llegar al plano corporal, al autoinfligirse daño con cortes, golpes o el abuso de sustancias tóxicas como el alcohol y las drogas.

El abandono de actividades, relaciones e intereses es una consecuencia de todos los demás síntomas. Con el tiempo se vuelve insostenible mantener el ritmo laboral, académico y cumplir con todas las obligaciones y presiones a las que cualquier persona está sometida.

También es común sentirse solo, sola, sole. Experimentar soledad es algo que le sucede a todo el mundo en algún momento, pero las personas deprimidas están acompañadas por esa sensación muy a menudo. También lo es sentirse incomprendido, paralizado y estancado.

Por todo esto, ahora que ya sabés en general qué le pasa a una persona con depresión, sé más paciente y escuchá. No está de más animar a celebrar los pequeños logros, y estimularles a salir, socializar y experimentar cosas nuevas. También podés asegurarte de que esa persona tenga compañía la mayor parte del tiempo y que tiene las herramientas para poder acceder a un profesional de la salud mental. No hay tiempos definidos para un episodio depresivo, solo resta acompañar.

 

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