miércoles 20 de octubre de 2021 - Edición Nº1050

Política | 26 sep 2021

El ejercicio del poder

Poder y Territorio

La búsqueda de significados


Un territorio es un campo de fuerzas, una tela, una red de relaciones sociales, que a la par de su complejidad interna, define al mismo tiempo, un límite, una alteridad: la diferencia entre “nosotros” (un grupo, los miembros de una comunidad) y los “otros”.

Para entender al territorio se recurre  a la perspectiva del poder, vinculándola y enriqueciéndola en su interrelación con la temática del territorio, tan recurrente en numerosas propuestas de políticas estatales. Esto implica discutir desarrollo, poder y territorio bajo sus variadas expresiones y vinculaciones.

De aquí la importancia de tener presente, el contexto de las ideas que se aplican y generan y de las realidades que se investigan: qué se dice, cómo se interpreta, a qué período histórico refiere y desde qué postura filosófica-político-ideológica se lo analiza.

No existe una definición absoluta, objetiva, única: cualquier conceptualización, es una producción de discurso, de verdad desde un ámbito de poder. Cada una de las diferentes interpretaciones corresponde a una filosofía, a un discurso de verdad que es poder expresado a través de la palabra.

Para ser territorios habría que mostrar potencialidad para un desarrollo endógeno, a través de sinergias originadas en recursos, competencias, innovación, especialización, historia, cultura, población, identidad. Y además, disponer o generar condiciones para la existencia o promoción de acuerdos, uniones, y articulación entre organizaciones locales.

Para conocer esta realidad, sus manifestaciones específicas y particulares, necesitamos visualizar los aspectos particulares y más concretos de las experiencias de vida y trabajo cotidianas, de los aparatos de saber local, que nos permitan identificar y describir las variadas formaciones y redes, materiales y simbólicas, del territorio y la red de relaciones de poder que las constituyen.

Hoy se advierte el énfasis en la importancia de las percepciones sobre el ambiente y sobre el territorio. Y a través de ellos, la idea que se tiene del territorio y el comportamiento humano que se produce a partir de la interpretación que se haga de ellas.

No existe un territorio en sí, sólo existe un territorio para alguien que puede ser un actor social, tanto individual como colectivo, que lo influye desde la planeación y el ordenamiento territorial, un lugar de movilidad como espacio de paso de diferentes significados, desde la conquista y el cambio político al medioambiente.

Territorialización, “es la estrategia que se utiliza y el efecto que causa delimitar un territorio” (barrios, asentamientos). “La territorialización sugiere un poder determinado por una persona, un grupo social o un Estado...”

La territorialidad, “es la producción práctica o discursiva de territorio a través de la economía y de los procesos políticos, entre otros.

El ejercicio de poder en el territorio:

- la territorialidad debe involucrar una forma de clasificación por área, lo que es ‘propio’ de lo que es ajeno).

- la territorialidad debe contener una forma de comunicación (que puede ser un signo, una identificación,  tal como se encuentra comúnmente en una frontera, que identifica un límite de posesión y de exclusión).

- cada instancia de territorialidad debe involucrar un modo de implementar el control sobre el acceso al área y a las cosas dentro de ella.

Aplicar estos u otros métodos para identificar el poder, nos permite fundamentar con evidencias la relación entre territorio y poder. Lo cual también está implícito en la definición de territorio como producción social del espacio. Puesto que nos estamos refiriendo a una producción resultante del ejercicio de prácticas y relaciones de poder.

Territorio, difícil de conceptualizar para poder  llevar a la práctica cualquier producción de conocimiento, cambio o interpretación.

Llevar a cabo una acción en el territorio como se llama hoy a cualquier política que desde el Estado se vincula a lo político, nos interpela en la lucha; sin embargo hay que conocerla, desafiarla,  e interesarla para producir cambios.

Lo que sucede, en realidad, es que no existe interés por investigar cómo opera el poder en la conformación de los territorios.  Y “el territorio es esencialmente un instrumento de ejercicio del poder”.

Conocer el territorio en tanto verdad, es el desafío.  La producción de verdad al interior de un territorio hace a la territorialidad.  No se trata de prometer sino de cambiar la producción del conocimiento en virtud de mejorar las condiciones materiales y simbólicas que allí se producen.

La territorialidad es una política de saberes 

 

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