Hasta donde pudo conocer nuestro medio, La Sra. Mariela Morales, quién se define como íntima amiga y secretaria de Ismael Passaglia, es quién en el predio municipal de Strogomour, más precisamente donde está el viejo autódromo, lo estaría usurpando y ocupando con cabañas para alquiler, una escuela de parapente, una pista de motocross y un salón de fiestas. Al predio se ingresa por las calles Edison y Thomas Pascal.

Es válido destacar que los terrenos son municipales.
Ahora vemos con sorpresa un cartel que dice POPIEDAD PRIVADA, PROHIBIDO INGRESAR. Nada más y nada menos que en 80 hs. se construyeron ocho cabañas con piletas de natación, que son alquiladas por la señora en cuestión, contando además con un salón de fiesta para 300 persona donde antiguamente estaban los boxes.
Mariela, de buen gusto, por cierto, ofrece todos sus servicios a traves de fotos sobre el alquiler de la propiedad con todo incluído, en su face, fotos que curiosamente fueron borradas.

Cada cabaña se alquila por $ 5.000 el día; el costo de alquiler del salón de fiestas oscila entre $ 70.000 y $ 100.000, dependiendo la situación y tamaño de la fiesta, sin límites de horarios y sin cumplir los protocolos del COVID19, aseguran.
Por casualidad el camino que conduce al predio fue entoscado y se desparramó carbonilla, como también se colocaron los postes para realizar el tendido eléctrico hasta esas construcciones.

Sin ninguna concesión, autorizacion o habilitación, es un lugar que visitan asiduanente los hermanos Ismael y Luis Pasaglia.
La señora y los señores se sienten impunes e intocables y la Sra Mariela Morales ofrece en alquiler diversas actividades a las que se puede acceder, en un espacio municipal ahora supuestamente privado, sin ningún empacho.
¿La novedad?
La señora Mariela Morales, estaría haciendo en una histórica escribanía y muy conocida de calle Sarmiento, la posesión de esos terrenos, que como afirman tienen y son tierras cedidas al municipio.
¿Uuspación con permiso?
Hasta donde pudimos conocer, todo predio municipal cedido para su explotación debe realizarse a través del Concejo deliberante local, tributar al municipio y cumplir con la ley. Vale saber que el concejo deliberante no está ni enterado.