viernes 05 de marzo de 2021 - Edición Nº821

Generales | 18 feb 2021

Es argentino, es bonaerense

Quién es el cura bonaerense candidato al Nobel de la Paz

Pedro Opeka es misionero en Madagascar y candidato al Premio Nobel de la Paz. La historia del sacerdote nacido en la Provincia.


Nacido en 1948 en San Martín, provincia de Buenos Aires, el padre Pedro Opeka fue propuesto una vez más como candidato al Premio Nobel de la Paz por la obra que lleva adelante en Madagascar, donde es misionero desde hace más de medio siglo.

La postulación del religioso fue formalizada por Janez Jansa, el primer ministro de Eslovenia (de donde eran originarios sus padres), quien argumentó que el bonaerense era merecedor de la distinción ya que “los esfuerzos humanitarios del misionero y sus colaboradores se han convertido en un proyecto de paz global en la lucha contra la pobreza, la marginación y la injusticia”. Forman parte de la misma categoría la ambientalista sueca Greta Thunberg, la Organización Mundial de la Salud, el movimiento Black Lives Matter, entre otros organismos y personalidades.

"En estas tres décadas, Pedro Opeka y sus asociaciones han librado varias batallas contra la pobreza, dando esperanza a las personas que viven al margen de la sociedad y brindándoles opciones y oportunidades para recuperar su dignidad", reza la web del Gobierno esloveno acerca del cura, quien cursó sus primeros estudios en Lanús, vivió en Ramos Mejía, hizo el noviciado en San Miguel y casi llega a entrenar en la tercera de Vélez.

Es que, desde muy chico, Opeka sabía que quería ser sacerdote o futbolista, hasta que a los 15 años se decidió por la primera de sus pasionesal ingresar al seminario de los Padres Vicencianos (lazaristas). Más tarde, a los 20, regresó a Lubiana, en Eslovenia, para continuar su entrenamiento, y dos años más tarde fue a Madagascar, donde trabajó como albañil en las parroquias de los padres lazaristas. Fue allí donde descubrió su vocación como misionero.

Ordenado sacerdote en la Basílica de Luján en 1975, un año después se hizo cargo de la Misión de Vagaindrano, al sur de Madagascar, donde formó a jóvenes sumidos en la miseria y les enseñó a construir viviendas gracias a sus conocimientos de albañilería.

Con la colaboración de un grupo de estudiantes universitarios, en 1989 fundó la Asociación Humanitaria Akamasoa (“Los buenos amigos” en malgache) para ayudar a las personas pobres de Antananarivo que vivían en el basurero de Andralanitra y en las calles de la capital.

"La asociación tiene como objetivo sacar a las personas de estos lugares inhumanos para vivir una vida digna. Desde el principio estamos convencidos de que la dignidad está fuertemente vinculada a 3 cosas: un techo, un trabajo y una educación. Era impensable que estas personas aún vivieran en un lugar indecente sin acceso a la atención médica", describe la Fundación Madagascar.

Por las diferencias que tenía con las personas del lugar -desde su cultura, sus orígenes y el hecho de ser un hombre blanco-, Opeka hizo uso de la segunda de sus pasiones: el fútbol. "Con ello acortó grandes distancias y pudo llegar a los corazones de esas personas", describe el texto a partir del cual recibió la mención de Honor «Senador Domingo Faustino Sarmiento» en Argentina en 2018.

La asociación Akamasoa incluye más de 18 pueblos. "Las ex personas sin hogar y sus familias ahora viven en más de 4.000 casas de ladrillo y la asociación ofrece educación integral, con jardines de infancia, escuelas primarias, vocacionales y secundarias, la Universidad de Akamasoa recientemente establecida y tres bibliotecas", describe el Gobierno esloveno. Actualmente, cerca de 13.000 niños y jóvenes se encuentran en el proceso de educación regular y forman parte del sistema escolar.

"No solo ofrecen condiciones de vida dignas, sino que también ayudan a los pobres a encontrar un trabajo adecuado. Los niños que vivían en vertederos tienen la opción de asistir a clases en Akamasoa, a las familias se les ofrece alojamiento y atención médica, parques y campos deportivos", destaca acerca de la obra de Opeka, conocido popularmente como "La Madre Teresa con pantalones", "el Albañil de Dios", "El Santo de Madagascar" y "El apóstol de la basura".

El trabajo de la asociación Akamasoa es llevado adelante por casi 500 nativos. Estos establecimientos y proyectos dan trabajo a más de 4.000 personas en canteras, pequeñas explotaciones y en diversos talleres y tiendas. Además de Akamasoa, el candidato al Nobel también construyó varias instalaciones educativas nuevas en otros lugares de Madagascar, que en la actualidad son administradas por instituciones estatales.

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