2 junio 2019 9:27 am
Sección: Política / Seleccionadas

Arreglaron más veces la plaza Sarmiento que escuelas, dispensarios y pérdidas de agua

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Cientos de veces anuncian las mismas obras, y por tanta repetición se terminan creyendo.
En un año electoral hace falta un raid de obras y reinaugurarlas, en éste caso las plazas. Un claro desmadre en cuánto al control de los gastos, y la trampa en la que caen muchos. Si todo fuera en blanco y no contrataciones directas, los ciudadanos estarían más informados y no como ahora que todos estamos desinformados y las obras en negro.

Van por la cuarta inauguración de la plaza Sarmiento y nos costará de los impuestos a los nicoleños 100 millones de pesos.
En épocas de elecciones, arreglan los lugares y paisajes donde se encuentra el núcleo duro de los votos. La plaza de la radio, la plaza 14 de abril y la plaza de La Emilia, como ejemplo, todos espacios que siempre se “revalorizan” por éstas épocas y aumentan las promesas.

De y por los barrios, nada. Invirtieron más veces en las plazas del centro que en escuelas en ocho años; gastaron más en baldosas que en dispensarios; gastaron más en farolas que en acondicionar ambulancias. Eso sí hay más drogas en las calles que en toda la historia de la ciudad.

Cuatro veces arreglamos plazas para presentar en sociedad a concejales y equipo; En el 2013 fue la ocasión para presentar a Roberto Fernández Viña en la plaza de la radio.

¿Cuantas veces hicieron las cuadras del nuevo centro? ¿cuánto se llevan de nuestro bolsillo para volver a arreglar las mismas veredas, calles, esquinas y volver a romper para colocar caños que se olvidaron y hacer desagües? Todo para mostrar que se abren un sinfin de obras, quizás hasta con dinero non santo, como se sospecha hoy. La ciudad de toda la provincia con mas obras y nadie parece notar que es dinero de nuestros impuestos, dinero público guardado en plazos fijos algunas veces, y otras veces, dicen, con dinero ilícito.

En el 2010, 2011, en el 2013,en el 2018 y ahora en el 2019, las plazas céntricas son el caballito de batalla que se repite una y otra vez, como dicen por ahí, para que los conservadores y nuestros mayores estén contentos. Antes hizo falta el asfalto para comprar votos; alguna vez fue el estadio único que Imsael prometió inaugurar en el 2014.

Ahora en el 2019 pisan el acelerador de los fórmula uno: plazas refaccionadas que no hacían falta, algún asfalto con cuadras sin desagües que se vuelven un cajón de acumulación de agua cuando llueve, el estadio único, las infaltables 61 obras en marcha desde el 2011 que repiten en cuanta radio pueden el padre y el hijo, el incendio de una oficina de hacienda que no deja rastros y las benditas plazas que se llevan el dinero de todos y gozan unos pocos.

Esto merece sin dudas un aplauso de la gilada como la previa de las obras de teatro.

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Comentarios
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Mostrando 1 comentario
  1. Anónimo dice:

    Si vamos a hablar de aplausos de la gilada, sobran ejemplos, por qué íbamos a estar afuera de este sainete, si somos el mismo país?

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