25 mayo 2019 9:28 pm
Sección: Culturales

Entrevista a Ramón Álvarez -primera parte-

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Yo conocí al hombre malo, como dice la canción que le dedicó el Canoero; ese hombre que conocimos en su casa, un hombre que es parte de la historia de San Nicolás.

Ramón, un hombre sereno, íntimo y con sus mismos ojos claros de siempre, presienten los que hace años que no lo ven, y comienza a hablar con esas pausas que sólo alguien que convivió con el silencio, puede hacerlo, y en ese pensar nos dice, hablemos de las cosas buenas; las cosas malas hay que olvidarlas… y así seguimos hablando de lo bueno y de las buenas cosas y de todo lo que promete contarnos de a poco. Su vida, su historia, su familia, el encierro, la justicia entre otros temas. Nombres, recuerdos y anécdotas que iremos compartiendo.

Ramón, como quiere que lo llamemos, ¿Que nos puede contar del Dr. Passaglia?

Desde que era muy jovencito tuve una buena relación con Ismael que se afianzó cuando tuvimos la suerte de que el Dr Passaglia fuera el director del Hospital San Felipe.
Yo, como todo vecino, nacido y criado en San Nicolás, pude observar y sentir, como muchos buenos vecinos de esta ciudad de los Arroyos, que nuestro hospital era un orgullo. Era como una clínica, y era mejor que muchas clínicas en manos del Doctor; hoy lamentablemente destruido, más que nada en sus valores.

Yo le voy a decir algo, en los últimos cincuenta años, después de nuestro Perón y Evita, “jamás”, pero “jamás, enfatiza, hubo otro intendente que hiciera todo el bien que éste hombre ha hecho por nuestra querida ciudad. Sin embargo, hoy, no sin dolor, leo y escucho tantas barbaridades de Ismael Passaglia y su hijo, que realmente no me entran en la cabeza; en realidad no lo puedo creer.

Lo último que escuché me enfermó, me terminó de enfermar, porque dicen que se convirtió en narcotraficante. He escuchado a mucha gente decir lo mismo y lo único que falta es que le digan que es el Chapo Guzman nicoleño. Esto es increíble; reitero, no lo puedo creer, y lo que es peor, como muchos, lo he sufrido en carne propia. Ismael ha querido apropiarse de un terreno existente en Calle Sarmiento N°335; casa en la cual viví con mis padres hasta la adolescencia.

Mis padres se instalaron allí hace más de 70 años y testigo de lo que le cuento son los vecinos que por suerte aún quedan vivos y por eso mismo, déjeme que destaque que uno de los peores males que viví en persona, fue el hecho de que en horas de la noche, entraron con máquinas a derrumbar la casa de mis padres. Una humilde cocina de material, una piecita donde estaban las cosas más preciadas y de tanto valor de mi vida y de mi infancia.
Se llevaron muebles, recuerdos y un pedazo de mi historia tan sentida y eso duele, duele mucho.

Le cuento algo, a mí me dijeron que antes de derrumbar lo que era la casita de mis padres, vino un camión y se llevó todos los muebles y tantas cosas más que son mis recuerdos; se llevaron todo, tiraron todo abajo. Si fueron robados, pido que me los devuelvan; si los tienen guardados, devuélvanmelos, por favor.

Por todo esto, mucha gente me comenta que a éste hombre lo volvió loco y lo mareó el poder y el dinero.

Le voy a decir más; creo que los administradores de justicia de acá, hacen posible que éste hombre cometa tantos errores. Y por eso destaco que ninguno de éstos personajes, que de hecho lo aseguro, no lo estiman ni son sus amigos; porque cualquier ser humano bien nacido, cuando ve a un amigo a punto de cometer un error, lo primero que hace es aconsejarlo para que no lo haga, pero lamentablemente, todo esto lo va a llevar a tener graves problemas, como ya pesan sobre él y su familia.

Otro tema, realmente preocupante, es lo que me ha contado gente muy entendida en la materia, y se trata de lo que está pasando y viviendo un amigo mío de toda la vida, Ramón Moreira.
Esa familia en cualquier momento es sepultada bajo tierra, porque su casa es lo único que quedó de la barranca y esto es preocupante, pero también sé que esto no les importa a las autoridades, ni a la gran mayoría de San Nicolás.
Yo les ruego que tengan un poco de corazón y solucionen el problema de la familia Moreira, dueños desde hace más de cien años de la barranca. Es importante para que esto no termine en una tragedia e inclusive que alguien muera.

Por momentos Ramón se queda pensativo como si no pudiera entender que se pueda hacer tanto daño; y por momentos sonríe o se emociona cuando de fondo escuchamos al canoero cantando uno de otros temas que compuso para Ramón, o el Choni, como lo llaman los locales.

Ramón, ¿cuál es su deseo hoy, para finalizar ésta primera parte de lo que será el comienzo de tantas historias?
Piensa, mira como a los lejos, recordando con sus ojos de ayer, espera, frunce el ceño, y finalmente mirándome dice: Ojalá Passaglia no vaya preso y sé por qué se lo digo, yo sé lo que se sufre en una cárcel.
Pero no se olvide y tenga presente que con el cambio de gobierno, ya no lo juzgará ni lo podrá ayudar el poder judicial de San Nicolás.

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