Licenciada en Sociología por la UBA, Directora de Diario La Verdad.

19 noviembre 2017 10:40 am Del editor al lector
Por Nora Toia

Reinterpretando la unidad. La unidad del como que…

La unidad somos todos

Somos la ciudad donde los políticos hacen “como que” gobiernan, los legisladores “como que” legislan, los operadores “como que” conducen, los contrarios “como que” se oponen, los aliados “como que” se unen. Lo cierto es que nadie asoma para reinterpretar la historia local y mucho menos para conducir la ciudad del Acuerdo al que al parecer no le harían honor los propios.

La unidad no se piensa para quedar bien con todos, y éstas fusiones con “de todo un poco” es lo que habrá que reinterpretar de cara al 2019. Las derrotas no pueden negarse aún de los que parece que han ganado.
El vacío de significados en el que cayó el pj se traslada a un vacío de liderazgos donde cada dirigente peregrina hasta los pies de algún profeta que lo ilumine. Lo cierto es que ya nadie profetiza…

Cada una de las dos listas presentadas hacen “como que” los representan a todos. Entonces ¿quién representa a quién en éste peronismo? lo cierto es que íntimamente cada uno sabe que los intereses son otros; y la cinta de medir tiene que ver con quién se juntan, se juntaron o se juntarán en el plano provincial y nacional.

Todavía se sigue pensando en el viejo esquema de las internas partidarias y está a la vista que nadie lidera la unidad de las candidaturas locales.

No son tiempos de discusiones y enfrentamientos personalistas habría expresado hace un tiempo el personalista Espinoza. Los intendentes -los otros personalistas- hoy apoyan a Menéndez para abandonar a Espinoza guiados por un lobbista como Martín Insaurralde que se siente candidato a gobernador en el 2019.

Espinoza ya no nos sirve, sostienen, porque es el campeón de las derrotas, como si ellos no fueran parte de las derrotadas profecías de que unidos le iban a ganar al PRO y a Cambiemos. Lo mismo ocurre en San Nicolás donde la profecía era ganarle al Monarca, y sigue siendo una utopía.

Deambular para la foto, deambulan todos, pero los líderes tan apreciados por los militantes, no aparecen; son los mismos de siempre o los viejos pintados de nuevos, pero no convencen.

Para gobernar, saber es un deber; para liderar, el carisma es un deber; para conducir, es un deber que algunos den un paso al costado de una vez por todas.

De epopeyas refundacionales, nada, pero es hora. Y con éstas dos listas no alcanza. De Trabajo compartido, de estudio, de abrir el espacio para los nuevos, y del sacrificio para que el desarrollo y la justicia social dejen de ser una utopía en la ciudad, nada, dicen algunos heridos que la interna dejó al costado.

Esta historia continuará…

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